domingo, 25 de noviembre de 2007

Plan Diabolico



Si tuviese que elegir una película de mi colección para salvarla de un incendio fatal, sería "Seconds" titulada en España Plan Diabolico. Dirigida por el maestro John Frankenheimer (El tren, el mensajero del miedo...) en 1967, contando con el actor Rock Hudson de protagonista, con unos angustiosos títulos de crédito de Saul Bass y una banda sonora sumamente inquietante de Jerry Goldsmith, asistiremos desde el principio a una maravillosa, extraña y enrarecida historia, prácticamente irrepetible.
Todo comienza cuando el director nos muestra la vida de un acomodado banquero, Arthur Hamilton. La vida para Arthur pierde sentido a pasos agigantados. Pese a ser un hombre rico y respetado, desprecia su vida laboral. Se hace viejo día a día, su única hija se ha casado con un médico y se ha ido de la ciudad, y su esposa y él hace mucho tiempo que dejaron de comprenderse y de tenerse mutua confianza. Su única vía de escape era su viejo amigo de la juventud, Charlie, la única persona que le entendía, pero murió hace relativamente poco.
Sin embargo, Arthur recibe misteriosas llamadas nocturnas de un hombre que dice ser Charlie, y que parece conocer cosas que solo Charlie podría conocer de la amistad en común que mantuvieron durante décadas. Finalmente, este hombre le pide que vaya a una dirección, que resultará ser un almacén de carnes, desde donde Arthur Hamilton partirá a la misteriosa "compañía", a un mundo lleno de secretos, casi sectario. La compañia es una siniestra empresa que ofrece cambiar por completo la vida de sus clientes. Proporcionan un cadáver de características físicas similares a las del cliente, y preparan su "muerte" y su entierro de cara al ámbito familiar, mientras que al cliente lo someten a una cirugía completa.
Allí, los burócratas de la compañía manipularán poco a poco a Arthur hasta convencerle de que sea su cliente, y le convierten en Tony Wilson, un joven pintor de éxito, sin familia, exento de responsabilidades. Tras pasar un tiempo en la compañía mientras las cicatrices de la operación se curan, es enviado a un apartamento de lujo en California, donde se integrará en la elitista sociedad que allí vive, gozará de popularidad y se enamorará de Nora...
Pero todo esto no es sino pura farsa. Todos sus vecinos son en realidad "renacidos" como él mismo, que interpretan un papel para rellenar un hueco en esa falsa y superficial sociedad que la compañía ha creado. Allí le dijeron a Arthur que por fin, podría gozar de verdadera libertad, pero ahora no tiene posibilidad de elegir, no tiene libre albedrío. La compañía ni le rehabilita, ni le inserta en la sociedad, ni le da donde elegir, sino que le dejan abandonado a su suerte en un entorno hipócrita y vacío. Ni su amistad, ni su popularidad, ni su amor con Nora (que es una empleada de la compañía cuya función era integrar a Tony en la falsa sociedad) son reales. Todo es pura patraña. Tony toma conciencia de esto y acude a ver a la que fuera su esposa, descubriendo que ella le conocía y le amaba mucho más de lo que él creía. Defraudado, Tony volverá a la compañía y allí hacen caso omiso de sus protestas y le ponen en una lista de espera, sin embargo...

El protagonista comprueba los milagros que la cirugía ha hecho con su aspecto

Plan diabolico es una película opresiva. Desde el princiio sentimos simpatía por ese hombre ya mayor, en el ocaso de su vida, que sueña con una nueva oportunidad. Si pudiera volver a empezar... suspira en varias ocasiones, pero cuando ese deseo le es concedido, comprende que hace falta algo más que un cambio de físico y de identidad para tener realmente esa segunda oportunidad que tanto anhela. La "compañía" no es más que una secta piramidal, obsesionados con la eterna juventud, con ir probando hasta dar con un modo de vida perfecto, pero no comprenden que al privar a los "renacidos" como llaman a sus clientes, de libertad, de libre albedrío, nunca conseguirán su propósito. Ellos quieren organizar todos los aspectos de la vida de sus clientes, darles, en apariencia, todo lo que cualquier persona desearía (juventud, dinero, lujo, fama...) pero realmente les rodean de extraños, les marcan una línea de conducta a seguir y todo el que se salga de esa línea es considerado un rebelde, un fracaso.

Tony disfruta de un momento de paz y romanticismo con Nora... o eso cree él

El final de esta película es absolutamente antológico, presenta al hombre, al individuo, vencido frente a la gran corporación, en una lucha que nunca podría ganar. Una película fascinante, absorbente, franca y angustiosa, en un blanco y negro oscuro, orpesivo, que mantiene a los actores esquinados y a los espectadores en vilo. Bastante olvidada hoy en día, resulta recomendable y muy reivindicable. De lo mejor de la primera etapa de Frankenheimer.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El príncipe de las tinieblas



"La cosa" de John Carpenter, estrenada en 1982, tuvo una tibia acogida. Era una película casi gore, muy deprimente y extraña. En su época fue un fracaso y la crítica la destrozó, tachándola de "pornográfica" por lo sangriento, pero fue un gran éxito en vídeo y mucha gente la vio solo por los efectos especiales, increíblemente convincentes y especialmente innovadores en la época. El público no reaccionó porque esperaba algo más al estilo de "ET" y Carpenter se lo dio en 1983 con "Starman" una película con Jeff Bridges como un extraterrestre benigno que llega a la Tierra y toma la forma de un granjero recientemente muerto. Su mujer, que no sabrá comoa frontar esta "resurrección" decidirá, tras el miedo inicial, ayudarle a reencontrarse con los suyos en tres días.
Aunuqe es una comedia romántica con toques de ciencia ficción bien rodada, no pasa de ser la típica película que uno ve un domingo por la tarde si no hay otra cosa, y de nuevo, la película fue un fracaso. Peor todavía caería "Christine" en 1984, pese a su calidad.
Y en 1985, Carpenter dirigiría una superproducción (25 millones de dólares) de artes marciales, llena de trampas subterráneas, magos poderosos e inmortales, sacrificios y guapas chicas prisioneras. El estilo de la película y su humor tampoco fueron muy bien recibidos y la película fue un batacazo importante, aunque hoy en día es uno de sus trabajos más valorados. Carpenter comprendió que se había "vendido" a los grandes estudios, y tras tanto fracaso decidió volver al cine de bajo presupuesto con una historia de las suyas, justita y bien narrada. Así nace "El príncipe de las tinieblas". Con apenas cinco millones de dólares de presupuesto, respaldada por un estudio pequeño e independiente, Alive Films, Carpenter reciclaría a varios actores con las que ya había trabajado (Donald Pleaseance, Peter Jason, Dennis Dun, Victor Wong) para contarnos esta historia satánica de tintes apocalípticos.

El grupo al completo antes de que empiecen las muertes

Con unos títulos de crédito de los más largos de la historia se intercalan unas escenas en las que un anciano sacerdote que había hecho voto de silencio muere mientras duerme. Las monjas entregan sus efectos personajes a otro sacerdote (Pleaseance) que encuentra, en un cofre, una llave que abre las puertas del sótano de una iglesia derruida. Al encontrar allí algo inexplicable, el sacerdote pedirá ayuda a un hombre de ciencia, el profesor Birack (Wong) que pedirá a varios alumnos suyos de distintas especialidades que se reúnan con él para pasar un fin de semana en esa igleisa e investigar los fenómenos que allí suceden. Lo que hallarán será un extraño cilindro que contiene un líquido verde en ebullición (y que solo se puede abrir por dentro) y un libro escrito en distintos idiomas, que incluye fórmulas matemáticas que todavía no se habían inventado en la época en la que el libro se escribió.
Poco a poco, descubrirán que el Diablo (así como suena) es una especie de ente de otro Universo que llegó milenios atrás, exiliado a la Tierra. No es un ser "vivo" sino un ente maléfico, y el propio Jesucristo era un extraterrestre con forma humana enviado para destruirle cuando empezó a tomar demasiado poder sobre el alma humana. Aunque no pudo sacarle de esta dimensión, si pudo "sintetizarle" y encerrarle en el cilindro que hay en el sótano de la igleisa. El cilindro es abierto y el líquido, al entrar en contacto con los estudiantes, los convierte en zombies devotos del Diablo, mientras que una pandilla de extraños vagabundos rodea la iglesia, impidiendo que nadie entre o salga. El Apocalipsis se sucederá esa misma noche, si nadie lo impide...
El mayor problema de la película es que se reúnen demasiadas ideas complejas en escaso tiempo para desarrollarlas, pero a pesar de todo queda una película intensa, oscura, de gran ritmo y excelente banda sonora (compuesta por el mismo Carpenter, como suele ser habitual). Aglutina en su metraje la excelente idea de que la Iglesia fue encargada de custodiar el cilindro, y como no podían dar explicación científica a su existencia, decidieron convencer a la gente de que el Diablo era un ser "real" que había nacido del mismo Dios. Se creó la Hermandad del silencio, los únicos que conocían la existencia de tales hechos, y el sacerdote que muere al principio del filme es su último miembro. Otra de las ideas más interesantes es que todos los protagonistas, a lo largo de esa noche eterna, al quedarse dormidos tienen sueños premonitorios, y llegan a la conclusión de que estos sueños han sido "enviados" desde el futuro, para que puedan cambiar lo que va a acontecer. También surgen los dilemas entre el hombre de fe (Pleaseance) y el hombre de ciencia (Wong) que dejarán a un lado las diferencias de sus creencias cuando comprenden la gravedad de la situación. También es interesante que durante toda la película (antes de que sepamos lo que acontece) se nos avisa de que el final está proximo: en la televisión los protagonistas ven noticias sobre extrañas estrellas avistadas en el filmamento, o sobre un extraño eclipse que pronto se sucederá, etc.
Por último, como suele ser habitual en Carpenter, el sentido de enclaustramiento es envidiable, perfecto, y el ritmo de la película es impecable. Cuando los personajes descubren lo que está pasando, unos extraños vagabundos (Alice Cooper es su jefe, en un pequeño cameo) han rodeado la iglesia y matan a todo quien intenta entrar o salir. Ellos (y los insectos) parecen ser los agentes del Diablo. pero todo se complica cuando varios personajes del interior resultan poseídos y comienzan a perseguir a los demás. Walter (Dennis Dun, componiendo a un personaje en exceso chistoso que quizás es el que más sobra) queda atrapado en la misma habitación en la que el Anticristo va a renacer, y mientras el cuerpo de cierto secundario se llena de llagas y se transforma en otra cosa, los demás, desde la habitación de al lado, tratan de romper la pared y sacarle a tiempo, creando realmente una escena angustiosa y al límite, ayudado por la excelente banda sonora (el propio Carpenter la considera su favorita de todas las que ha compuesto, y el tema principal es realmente inolvidable).

El Anticristo apunto de hacer "contacto" con su padre

En suma, esta película trata sobre el destino. Brian (el joven estudiante bajo cuyo punto de vista hemos visto la película) ha tenido varios sueños premonitorios en los cuales ve la iglesia donde todo sucede, y una sombría figura emergiendo de ella, pero no llega a ver a quien pertenece esta figura. Al final, cuando, tras perder a su interés amoroso vuelve a soñarlo todo, pero esta vez el sueño queda completado, y nos damos cuenta de que todo lo que ha sucedido ya estaba escrito, quizá estaba en los planes del mismísimo Maligno, y que el peligro, lejos de haber desaparecido, simplemente se ha retirado para tomar un respiro. Ninguno de los esfuerzos de los protagonistas ha servido de nada, ni siquiera el sacrificio de uno de ellos en un intento desesperado, todo estaba escrito de antemano. Brian despierta, alarga su mano y...
El príncipe de las tinieblas fue recibida con calurosos aplausos como una muestra fresca de talento y buen cine de serie B, pero nunca se ha incluído entre las grandes películas del maestro, quizá por esa dispersión de ideas tan poco desarrolladas en tan poco tiempo, quizá porque ciertos secundarios y sus historias roban minutos a la trama principal, quizá porque en algunas partes del film se acusa cierta falta de ritmo... sea como sea, la cinta es una rara avis, prácticamente única, reformulando el cine satánico para darle una explicación científica, que lejos de trivializar la idea del Mal, la hace mucho más aterradora. Masterpiece a reivindicar.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La semilla del diablo



En 1968, una serie de películas cambiaron por completo el cine fantástico. Así, "2001, una odisea espacial" de Kubrick y "El planeta de los simios" revitalizaron la ciencia ficción, mientras que un producto de serie Z espectacular "La noche de los muertos vivientes" y una proucción de serie A dirigida por Roman Polanski "La semilla del diablo" cambiaron para siempre el cine de terror. La semilla del Diablo es, pues, una película fundamental para comprender la evolución ya no del género de terror, sino del mundo del cine. La película está basada en una novela Ira Levin (autor varias veces adaptado al cine, por ejemplo con la también reseñable "Los niños de Brasil"). William Castle, famoso productor que durante los años cincuenta popularizó los "gimmnicks" (trucos publicitarios que se desarrollaban en las salas de cine para crear impacto, como la aparición de esqueletos en la sala o la venta de seguros de vida a la entrada del cine para remarcar lo terrorífica que era tal o cual película) compró los derechos de la novela, y comenzó a buscar un director, si bien es sabido que fue Hitchcock quien se interesó primero por los derechos, pero se echó atrás debido al contenido sobrenatural de la obra (Hitchcock no creía en lo sobrenatural y procuraba escoger películas de misterio realistas).
Roman Polanski, que venía de hacer arrebatadoras películas en su país natal, como "Repulsión" "Cul de sac" o "El cuchillo en el agua" se interesó por la dirección. Aunque en un principio Castle y Polanski no congeniaron (Castle consideraba al director polaco demasiado joven y engreído) Polanski acabó convenciendo al productor de que él era su hombre. Decidió dar a la histora un matiz irreal, siempre dejando la posibilidad de que los sucesos sobrenaturales fuesen solo producto de la neurótica mente de su protagonista. Contó con una televisiva Mia Farrow (que tuvo que adelgazar y cortarse el pelo como un chico) Ruth Gordon, Eliza Cook, Ralph Bellamy... pero el papel más dificil de colocar fue el de Guy, que se llevó John Cassavettes después de ser rechazados Robert Redford, Tony Curtis, Jack Nicholson, Richard Chamberlain, Laurence Oliver y una larga lista de actores cotizados de la época...
La historia, de sobras conocida por el público, presenta a una joven pareja, Guy y Rosemary Woodhouse. Él es un actor brillante, pero relativamente desconocido, ya que todavía no ha encontrado un papel que le haga destacar, y ella es un ama de casa desocupada con un pasado familiar turbulento al separarse de su familia fuertemente católica para casarse con un protestante. Los dos viven en el piso de un anciano escritor amigo de Rosemary, Hutch, y buscan constantemente un piso más grande para poder tener un hijo. Finalmente hallan uno en el enorme inmueble Bramford, un gran edificio de pisos victoriano, y alquilan el apartamento de una anciana que murió hace poco en el hospital, víctima de una extraña enfermedad. Hutch, sin embargo, intenta disuadirles, al explicarles que en esa casa han sucedido todo tipo de hechos truculentos, desde asesinatos y accidentes que nunca fueron aclarados a tener huéspedes poco recomendables, como dos ancianas victorianas caníbales y un brujo, Adrian Marcato, que murió en el mismo edificio casi un siglo antesA pesar de la contrariedad de su amigo, el matrimonio se muda al edificio, que parece bastante normal, y allí Rosemary se hace amiga de Terry, una joven que ha sido acogida por un anciano matrimonio, los Castevet, los cuales la han rehabilitado de un pasado de drogas y prostitución.
Sin embargo, pocos días después Terry se suicida sin motivo tirándose desde una ventana del sexto piso, hecho que además de afectar profundamente a Rosemary, hace que ella y Guy conozccan al matrimonio de ancianos Castevet, Roman y Minnie. Él es un hombre de mundo amable y retirado, y ella una simpática cotilla. Los Castevet invitan a cenar a Guy y Rosemary, pese a la oposición de Guy, deprimido porque un actor rival le ha quitado un papel. Sin embargo, tras la cena, Guy cambia de opinión acerca de los ancianos y comienzan una amistad. Poco después, el actor rival de Guy queda misteriosamente cegado, y el joven consigue así el papel. Satisfecho, propone a Rosemary que tengan un hijo, pero la noche escogida para concebirlo, tras comer un postre que les lleva Minnie Castevet, Rosemary siente que cae en trance, y tiene varios sueños en los que es violada por una criatura inhumana. Por la mañana se despierta llena de arañazos, y Guy se excusa explicándole que por la noche, demasiado borracho, se acostó con ella estando dormida. Poco después, Rosemary descubre que está embarazada...
Así comienza un juego de equívocos, así comienza la locura de la pobre chica embarazada, que sospecha de todo y de todos. De Roman y Minnie, porque descubre que Roman es en realidad Steven Marcato, hijo del célebre brujo que vivió un siglo atrás en el mismo edificio. Sospecha además que son los culpables de la enfermedad en la que ha caído Hutch tras conocer su situación. Sospecha del veterano ginecólogo que la trata, el doctor Sapirstein, porque este es amigo de los Castevet, y en lugar de recetarle pastillas normales, le receta un brebaje inmundo que le prepara Minnie Castevet... sospecha, en fin, de su marido, de su repentino éxito en el mundo del cine, surgido a la par que su inquebrantable amistad con los vecinos. Pero también podría ser todo una cadena de coincidencias: los hechos, los nombres, los equívocos... fruto de la mente de una muchacha con un trauma psicológico tanto a raíz de la educación fuertemente religiosa de la que ahora reniega como de su embarazo.



El tema del Diablo y sus adeptos ha sido tratado por el cine casi desde su comienzo, pero nunca como en "La semilla del diablo". Aquí el diablo ni siquiera es una criatura palpable, en un sentimiento angustioso y mayestático que lo controla todo, que flota sobre el film, sugiriéndose, nunca mostrándose (salvo ese plano de sus ojos color azufre durante la violación de Rosemary) y sus adeptos no son una secta fanática de desadaptados sociales que se visten con capuchas negras y acuchillan gente, sino una encantadora y perfectamente respetable comunidad de vecinos que, solo de puertas adentro, en el silencio y la intimidad de sus hogares, llevan a cabo sus nefastas prácticas. Durante toda la película se mantiene la incógnita de si nos enfrentamos a una muchacha enloquecida, su amante esposo y sus generosos vecinos que intentan ayudarla, o si estamos asistiendo a una conjura contra la muchacha por parte de los adeptos de Satán y de un mil veces traidor esposo (John Cassavettes lo borda, consigue realmente transmitir esa dualidad entre amenaza y protección).
En la última escena del film, la dualidad desaparecerá y todas las incógnitas se resolverán, dejando para la historia un final inusual e inolvidable, en el cual Rosemary asumirá su rol y tratará de convivir en el difícil destino que le espera...
La semilla del diablo es un título fundamental. Sin ella no habría existido el Exorcista, como sus propios creadores admiten, o al menos habría sido algo muy diferente de lo que conocemos. Mia Farrow fue catapultada al estrellato, y Polanski iniciaría su carrera en Hollywood, combinando obras maestras con resultados más mediocres, y alguna joya incomprendida.

Rosemary enfrentada con la secta

Por último reseñar los avatares que rodearon a la película. Al contrario que otros supuestos hechos escabrosos en películas de terror, esto no son simples rumores, sino que es un hecho que forma parte de la historia negra de Hollywood. Durante el rodaje, la Paramount recibió varias advertencias y amenazas de sectas satánicas, molestas por el contenido de la película. Las amenazas fueron ignoradas en gran parte, pero poco después de terminarse de rodar la película, cuando aún no había sido estrenada, la tristemente célebre "familia Manson" (una secta satánica pseudo hippie liderada por el escabroso y polémico Charles Manson) asaltó la casa de Polanski, donde se hallaba su esposa embarazada de ocho meses, Sharon Tate, con varios invitados. Hubo un cuchillo y algún tipo de ritual, y al día siguiente la criada encontró a Tate y a sus invitados salvajemente asesinados. Manson y varios de sus acólicos reivindicaron los crímenes, fueron atrapados y juzgados. Manson sigue preso en la actualidad, condenado a cadena perpetua. Tales hechos dificultaron la creación de una secuela, que finalmente rodada para televisión en los años setenta y que es absolutamente desconocida.
Polanski acertó al decidir rodar su historia en el edificio Dakota (rebautizándolo como el edificio Bramford) ya que ese lugar, además de servir para inspiración a Levin en su novela, ha sido siempre lugar extraño. Suicidios, asesinatos encubiertos, incesto... a sus puertas también murió asesinado John Lennon. Al decidir rodar en un lugar real cargado de un pasado macabro, y no en un simple escenario de estudio, consiguió crear un clima realmente enrarecido, irrespirable.
Por otra parte, el autor de la novela, Levin, escribió en los noventa su visión de la secuela "El hijo de Rosemary" novela que se sucedía en el futuro, donde Rosemary se encontraba con su hijo Andy, que es un líder de masas que proclama bondad y amor en el mundo, más todo es una gigantesca tapadera para preparar el Apocalípsis... al final de la novela, Rosemary se despertaba. Tanto los hechos acaecidos allí como en la novela original, todo ha sido un simple sueño.

Las dos vidas de Audrey Rose



"Imagina que un desconocido te dice que tu hija fue su hija en otra vida. Imagina que empiezas a creerle. Imagina que es verdad". La inteligente frase publicitaria de "Las dos vidas de Audrey Rose" película dirigida en 1977 por el artesano Robert Wise ya anticipa por completo de qué va a tratar la película. Aquí no hay sangre, no hay monstruos, demonios ni ningún otro ser espeluznaznte. No hay asesinatos. Solo veremos un miedo atávico, tan viejo como el mismo hombre, el miedo a perder la propia identidad, a que otros te miren, te reconozcan... pero no seas tú. Miedo explotado en el cine desde muchas premisas, desde la posesión demoníaca de "El exorcista" a perder la identidad individual en favor del colectivo en "La invasión de los ladrones de cuerpos" y sus remakes y explotaciones. Pero pocas películas tratan un tema tan ambiguo e increíble como la reencarnación de una forma tan sobria, tan seria y con tanto gusto como lo hacen en esta película.
Tras un inquietante prólogo en el que un coche sufre un accidente y se precipita por un barranco, muriendo dentro del coche una niña, se nos pone en situación. Varios años después se nos presenta a la idílica familia Templeton, Bill, Janice y su pequeña hija Ivy, la cual sufre en los últimos meses pesadillas muy realistas que olvida por completo al despertar. Su madre se percata de que un hombre trajeado y de abundante barba (Anthony Hopkins) sigue a su hija allá donde va, al colegio, al autobús, a casa... habla de ello con el marido, y hablan con la policía, los cuales no se toman demasiadas molestias al considerar a los Templeton como padres histéricos. Finalmente, una tarde el hombre va al encuentro de los Templeton, explicándoles que es Elliot Hoover. Hace años, Elliot perdió a su esposa y a su hija Audrey Rose en un trágico accidente de coche, y desde entonces, a lo largo de los años, dos personas diferentes en dos países distintos en épocas alejadas le han dicho lo mismo: que su hija se ha reencarnado en otra niña. Le han dicho en qué ciudad vive, incluso un vidente le describió el salón de la casa de los Templeton, descripción que deja al matrimonio en shock al ser correcta. Por supuesto, la primera reacción de los padres es negarlo todo y advertir al desconocido que se mantenga alejado de ellos y de su hija. Pero una noche, durante una fuerte tormenta, en medio de una pesadilla, la pequeña Ivy se quema las manos al apoyarlas contra el cristal de la ventana de su habitación, totalmente frío (en el primer plano del film, la pequeña Audrey Rose sufre lo mismo al intentar salir del coche en llamas). Las pesadillas se vuelven más y más recurrentes, más terribles, Ivy empieza a recordar cosas, y solo parece tranquilizarse cuando el señor Hoover está junto a ella...
Como se puede ver por la sinopsis, "Las dos vidas de Audrey Rose" no es una película de terror al uso. En realidad, calificarla de película de terror, y no simplemente de thriller es muy arriesgado, pero la película atesora momentos de auténtico terror existencial donde asistimos tanto al trauma de una niña en cuyo corazón, quizás, late otra vida, otra identidad, otra conciencia; a la desesperación de un padre cuyas esperanzas y cuya búsqueda por medio mundo por fin han dado sus frutos, y por último, a esa confusión y ese miedo por parte de los padres de Ivy, primero hacia ese desconocido señor Hoover, pero después hacia su propìa hija.
Mientras que Bill es un hombre práctico, que no acabará de salir de su confusión e incredulidad, la película nos muestra el proceso de concienciación de la señora Templeton: primero solo siente miedo y hostilidad hacia el señor Hoover. Cuando las pruebas médicas indican que Ivy está perfectamente, pero la niña sigue sufriendo pesadillas que la atormentan con recuerdos de otra existencia, la señora Templeton comenzará a escuchar a Hoover. Habrá un juicio sobre el asunto Templeton, en el que se decidirá si Hoover tiene algún derecho sobre la niña, o si simplemente, está loco.
La madre se pone en contra de Hoover, quiere mantener a su familia unida: su marido está completamente perdido y su hija ni siquiera es consciente de la situación. Es ella la que encara el problema, en un principio, apoyando la tesis del fiscal: Ivy solo sufre un trastorno psicológico influienciado por el señor Hoover, y no hay pruebas de esa "posesión" como la llaman burlonamente en el juicio. La niña ni siquiera pudo quemarse las manos en la ventana, sino en el radiador de su habitación.
Sin embargo, cuando la ciencia falla y está claro que el problema de Ivy no podrá solucionarlo la medicina, cuando la señora comprende que las intenciones del señor Hoover no son más que benévolas, que él es el único que puede ayudar a su hija (Audrey Rose) para así poder poner orden en la difícil vida que aguarda a la otra hija (Ivy) la señora Templeton pondrá en conocimiento del juez lo que ya sabía desde el principio y se había callado: que su hija no pudo quemarse las manos en el radiador, pues aquella noche estaba apagado, que se quemó las manos en el cristal de la ventana sin explicación racional. Es entonces, la última parte del film, cuando entran en juego la auto hipnosis y los recursos que los psiquiatras pondrán en marcha para racionalizar el suceso y evitar tener que utilizar el término "reencarnación". El estudio psiquiatrico está viciado desde el principio, pues el doctor Libscomp no cree en la teoría del señor Hoover, sigue creyendo que Ivy sufre un simple trastorno que necesita de medidas extremas...
Un final, a la vez trágico, a la vez bonito y a la vez coherente para una película curiosa, fascinante, probablemente irrepetible. Anthony Hopkins fue nominado al Oscar al mejor actor por su interpretación del señor Hoover un hombre normal que se ve obligado a cambiar sus creencias al renacer sus esperanzas de (re)encontrar a su hija muerta.
Como curiosidad, la película está supuestamente basada en un caso real acaecido a finales de los años sesenta, pero en realidad está basada en el libro de Frank DeFellita sobre esos hechos. Dicho autor también lo es del libro sobre el caso real en el que se basaría la película "El ente" comentada más abajo...

viernes, 12 de octubre de 2007

Tiburon



Tras el éxito sorpresa de su premiada y fascinante "El diablo sobre ruedas" Spielberg se decidió a llevar a cabo una adaptación de la novela "Tiburón" de Peter Benchley. Tras asociarse con los productores Zannuck y Brown, Spielberg encargó varios guiones que adaptaran la novela (la cual, por cierto, es bastante decepcionante, incluso mediocre).
Contrató a actores que ya habían salido en algunas películas, pero que obtendrían su fama gracias a este film. Así, Roy Scheider interpretó al jefe de policía Brody (papel que repetiría en la secuela) Richard Dreyfuss (habitual de Spielberg) interpretaría al simpático experto en tiburones Matt Hopper, y Robert Shaw (en una actuacion especialmente inolvidable) se podría en el pellejo de Quint, un rudo y robusto marinero. Lorraine Gary y Murray Hamilton cargan con carismaticos papeles secundarios (esposa de Brody ella y alcalde de la ciudad él).
La película está narrada en clave de suspense/terror en su primera mitad, mientras que en su segunda mitad se convierte en una cinta de aventuras trepidante y entrañable. Se nos cuentan los avatares de la ciudad costera de Amity, ciudad que vive de los turistas veraniegos, ya que en invierno el pueblo está casi vacío. Una muchacha sale a nadar de noche, y es asesinada en el mar violentamente por algo. Más tarde, el jefe de policía Bordy investiga, descubre los restos devorados de la chica y decide cerrar las playas cuando el forense le comunica que ha muerto atacaa por un tiburón. Pero el alcalde Vaughn, preocupado porque una mala publicidad destruya las buenas perspectivas para el verano, hace que el forense cambie el dictamen, y obliga a Brody a callar el asunto. El jefe de policía vigila de todas formas la playa, preocupado, y más tarde un niño es brutalmente devorado ante la vista de todos, y todo el mundo echa la culpa a Brody, que se siente culpable. Se forma un consejo para decidir que hacer, durante el cual, un viejo "lobo de mar" Quint, ofrece sus servicios para cazar al tiburón, pero el alto precio que exige hace que su petición sea denegada. Se ofrece una suma menor, y un gran número de pescadores sale a la caza del bicho, causando un gran caos. Al mismo tiempo, llega a la cuiudad un oceanólogo, Matt Hooper, que dictamina que la chica fue atacada por un tiburón blanco, la peor especie existente entre los tiburones, una verdadera máquina de matar. Los pescadores vuelven con un tiburón de tamaño medio, y el alcalde decide dar publicidad a la caza para trasmitir a los veraneantes que todo está solucionado, pero Hooper insiste en que el tiburón que han pescado no pudo ser el que mató a la chica, que tenía un tamaño mucho mayor.
El día del 4 de julio, el tiburón acecha a varios chicos que se bañan en una laguna, entre ellos el hijo de Brody. Un hombre acude a rescatarlos en su barca, pero esta es volcada por el tiburón y el hombre muere devorado. El tiburón ataca al hijo de Brody, pero este finalmente, se salva. Más tarde, Brody presiona a Vaughn para que pague a Quint una gran suma para cazar al tiburón. En la expedición, le acompañarán Brody y Hooper.
Aquí es donde termina la primera parte de la película, donde se nos muestran unos brutales ataques, pero no al causante (solo vemos su aleta, o entrevemos su silueta gris sumergida). La espectativa sobre su aspecto se mantiene en vilo hasta la segunda parte de la película, que nos presenta a los tres hombres solos en alta mar contra la misteriosa y todopodera bestia, que si bien hasta ahora solo era una presencia amenazadora sobre los personajes de la película, aquí toma cuerpo y se convierte en un peligro real. Los tres hombres se embarcan y siembran el mar con carnaza. Cuando finalmente aparece la gran bestia, van tras ella, pero el astuto bicho consigue eludirlos. De noche, los tres hombres se emborrachan, y Hooper y Quint intercambian afectuosamente historias sobre sus vivencias en el mar. Es particularmente fascinante el monólogo de Quint sobre el naufragio que vivió, cuando el buque Indianapolis se hundió en alta mar y él y sus compañeros flotaron a la deriva varios días, con el chaleco salva vidas, rodeados de cientos de tiburones de varias clases que devoraron a varios de ellos.
Al día siguiente, la caza se invierte y el tiburón comienza a perseguirlos a ellos...

Los tres hombres contra la bestia

Tiburón es un clásico. Una película de aventuras con elementos de auténtico terror. Las apariciones de la enorme bestia al final de la película, donde es mostrado al completo, son aterradoras. Sus fauces han quedado grabadas a fuego en la cabeza de toda una generación de infantes que la vimos en TV o en video, y ver la aleta surcando la playa se ha convertido en un icono del cine. Spielberg parece decantarse (como lo hacía en El diablo sobre ruedas) por una historia que enfrenta al hombre solo la bestia, en un entorno solitario donde no puede ser asistido ni ayudado por nada, salvo su propio ingenio y las armas que lleve consigo (¿que entorno mas solitario puede haber que alta mar?). La película generó un alud de secuelas, copias e imitaciones. Empezando por las secuelas oficiales, Tiburón 2 es una película correcta, simpática, aunque fallida. Tiburón 3 (titulada en España El gran tiburón) intenta retomar los origenes de la primera enclavando la película en el genero de aventuras catastrofistas (el tiburon invadiendo un parque de atracciones acuatico) y tiene cierto aire nostalgico que la "tolera" aunque está tan mal considerada por la crítica como la cuarta parte, Tiburón: La venganza, un bodriazo inaguantable donde Lorraine Gary interpreta de nuevo a una fatalista Ellen Brody, perseguida por sus propios miedos, por una maldición en forma de escualo asesino que la persigue por todo el globo. El tiburón es patético (se llega a notar lo falso que es en varias escenas) y la historia, lamentable e increíble.
Luego están las imitaciones, que van desde pequeñas obras maestras del subgenero perfectamente validas (Piraña, Orca la ballena asesina, la simpatica Humanoides del abismo) a subproductos italianos realmente nefastos, como la mal titulada "Tiburon 3" en España (de ahí que la VERDADERA tiburón 3 tuviera que retitularse a "El gran tiburon") cintas extranjeras de todo tipo "El devorador del oceano", "El ultimo escualo", "Barracuda" o la malisima "Piraña 2".
Como curiosidad, en 1975 se hizo un pase especial veraniego de la película en una plataforma en alta mar, en California... se proyectó la película en pleno mar, causando no pocos ataques de pánico. Los slogans de la película tambien son pegadizos "Si usted cree que puede meterse tranquilo en el agua... se equivoca" o "Ninguna fantasia humana sobre el mal puede superar a la realidad de Tiburon" (esta ultima para indicar que lo sucedido en la película tiene una base perfectamente real, al contrario que otras peliculas de terror populares de la epoca, como El Exorcista).
Un gran clásico, sin duda.

jueves, 11 de octubre de 2007

La furia



Carrie de Brian DePalma, basada en la primera novela de Stephen King, fue un éxito, especialmente entre el sector más juvenil de los espectadores (a quienes iba dirigida la pelicula). Sin embargo, más tarde DePalma confesó que no se sentía del todo satisfecho con la comercialización de su película: el estudio la vendió más como una pelicula palomitera para jovenes que como una pelicula de terror "seria" lo que quizás la perjudicó, y por otra parte, al contrario que el Exorcista o La profecía, no contaba con ninguna gran estrella que le diese "empaque" (Piper Laurie era una secundaria, y John Travolta, un novato).
Así que Brian DePalma decidió retomar el tema de la telequinesia de nuevo, en una película mucho más lujosa, que él pudiese controlar, y que sobre todo, contaría con una gran estrella: Kirk Douglas.
Producida en 1978, con el apoyo de la Fox, y basada en una novela de John Farris (que no he podido leer) la película nos presenta un brillante prólogo en una playa de Arabia Saudi: un agente gubernamental, Peter Sanza (Douglas) está de vacaciones con su hijo Robin y su compañero y amigo de toda la vida, el oscuro Childress (John Cassavettes, magistral). Mientras toman café, unos terroristas atentan contra la isla y Peter resulta herido. Childress toma bajo su protección a Robin, creyendo que Peter ha muerto. Pero Peter no ha muerto, y ve como Childress habla con los terroristas: él fue quien planeó el atentado contra Peter, porque Robin tiene poderes mentales, que Childress planea utilizar para su oscura organización.
Algún tiempo después, Peter, que va huyendo, siempre perseguido por los matones de su antiguo camarada, contrata con el estrafalario psíquico Raymond Doonwyde (William Finley, habitual en el cine de DePalma) para que trate de hallar a Robin. Doonwyde descubre en una playa de California a una chica, Gillian (Amy Irving, ya vista en Carrie) que posee un gran poder del que todavía no es conscierte. Gillian ha sufrido ciertos episodios que no comprende, causando daños leves a las personas de su entorno cuando se sentía excitada o enfadada. Cuando un par de parapsicologos acuden a su instituto para hacer una demostración, Gillian se presta voluntaria para una prueba, y obtiene unos resultados sorprendentes, por lo que decide internarse en el instituto Paragorn para personas con poderes telepáticos. Lo que no sabe es que el lugar es una tapadera para la operación de Childress, que todo este tiempo ha estado entrenando a Robin, convirtiendolo en un psicopata que ha acumulado un poder impresionante, y piensa vender al chico como arma a alguna potencia extranjera. Cuando Childress descubra que los poderes de Amy son iguales, o incluso superiores a los de Robin...

Peter Sandza

La furia es una película hecha "con receta". Una pelicula que quería ser grande, que se planteó y planificó para ser grande. Y aunque en su día parece que fue tibiamente acogida, hoy quedan pocas dudas acerca del trabajo del señor DePalma en esta gran película. A ello contribuyen las interpretaciones de Douglas, que a pesar de sus sesenta años da el pego, tanto como investigador como agente secreto y hombre de acción con un solo objetivo, y Cassavettes como el oscuro y manipulador personaje que se mueve en las sombras y controla todo y a todos, actuando sin control moral alguno, siempre en busca de su propio beneficio, capaz de todo por cumplir sus siniestros objetivos. A pesar de que fue amigo de la infancia de Peter y que se entrenaron juntos en la CIA, le traiciona sin pestañear cuando ambiciona algo que Peter jamás le entregaría, a su hijo Robin. Amy Irving da el pego como Robin, la confusa y aterrorizada muchacha, personaje inocente que nada sabía de poderes telepáticos ni de oscuras organizaciones en cuyos planes pronto entrará, una muchacha que asiste a todo con la misma mirada de incrédulo terror ante los hechos sangrientos y trágicos, y los personajes oscuros o trágicos que desfilarán ante sus ojos. El muchacho que hace de Robin (actor desconocido del que no tengo noticias) lo hace competentemente, comenzando siendo un personaje inocente y confuso, como Gilliam, pero tras las manipulaciones de Childress queda convertido en un psicopata, en una bomba de relojería más que un ser humano, un ser egocéntrico, cruel, sin compasión, dispuesto a destruir a quien se le antoje a su capricho. Carrie Snodgress está bastante bien en su secundario papel como trabajadora en el centro Paragorn, que ayuda a Peter a encontrar a Robin.
La furia fracasó, en parte, porque era una película muy oscura y pesimista. Hay muy pocos personajes inocentes en el film, la gente aquí se mueve o bien por intereses egoístas o bien por sus impulsos primarios. Incluso el protagonista, Peter, acabará comportándose como Childress, usando todos los medios a su alcance para conseguir sus objetivos, justificando los medios con el hecho de que tiene un fin noble, encontrar a su hijo. Además, la película tiene un final muy trágico, quizás en exceso deprimente, que contribuyó a que fracasara. Hoy, ese aura negra de mala leche, de crítica social en parte, es muy de agradecer, aunque la película tiene algunos momentos de humor sorprendentes, como la entrada de Peter en la casa de una familia cuando va desnudo huyendo de los matones de Childress, y es ayudado por la matrona de la casa a reducir al marido y al hijo, que pretendían llamar a la policía, o su huída en un coche policial acompañado por dos agentes que le creen un chiflado.
En suma, una gran película sobre un tema que ha tenido pocas muestras "serias" en el cine. Una película oscura, pero bien realizada, con un guión excelente e interpretaciones magistrales. Una obra maestra del subgénero.

Childress: El fin justifica los medios...

viernes, 5 de octubre de 2007

La profecía



En 1976, tras el éxito de "El exorcista" tres años antes, La Twenty Century Fox emprendió el rodaje de su lujosa versión de "niño satánico poseído por el mal". Y para ello contó con un reparto exquisito, comenzando por la pareja protagonista, el gran Gregory Peck y la tristemente fallecida joven Lee Remick. La película está dirigida por el artesano Richard Donner, que ha demostrado moverse tan bien dentro del género (Superman, Legend, Lady Halcon) como fuera de él (Los Goonies, Arma Letal...).
Basada en una novela que tuve la ocasión de leer hace años, y que no me impresionó demasiado, ya que parece más un guión que una novela, cuenta lo que vemos en la película y poco más... los libros, por regla general, suelen ser más completos que las películas que los adaptan. En el caso de "La profecía" estamos ante una adaptación tan fiel que deja a la novela sin ningún aliciente, de esas que lees en dos viajes de autobús.
Respecto a la película, cuenta una intriga de tintes políticos y religiosos: el embajador americano Robert Thorn (Peck) se dirige a un hospital de Roma donde le comunican que su esposa (Remick) ha perdido a su hijo. Un oscuro sacerdote, el padre Spiletto, le dice confidencialmente que esa misma noche ha nacido un niño sano, cuya madre ha muerto, sin más familia... y que él estaría dispuesto a realizar un cambio en absoluto secreto, sin papeleos de ningún tipo. A efectos legales, ese niño sería su hijo, y ni siquiera su esposa necesitaría saberlo, ya que ella todavía no sabe que su hijo ha muerto. Thorn, pensando en la felicidad de su mujer, toma al niño como suyo, y mas tarde le pondrán el nombre de Damien.
Cinco años después, la vida de la pareja es idílica, y en el mundo de la política se rumorea que Thorn podría llegar a Presidente de los Estados Unidos en muy poco tiempo. Mientras la pareja celebra el cumpleaños de su pequeño hijo en su enorme casa, la niñera de Damien se suicida sin motivo aparente, y un extraño sacerdote comienza a rondar la casa, mientras un fotógrafo (David Warner) toma fotos de todo.
Más tarde, la idílica vida de la pareja se romperá cuando la esposa de Robert, Kathy, empiece a sospechar que su hijo no es suyo tras unos extraños acontecimientos, y la nueva niñera, la señora Baylock, parece tomarse su empleo más como guardiana del niño que como su simple niñera. El sacerdote, el padre Brennan, persigue a Thorn intentando explicarle que ha adoptado al hijo del Diablo, que nació del vientre de un animal, y que tarde o temprano le destruirá. El padre le profetiza que su esposa quedará nuevamente embarazada y perderá al niño por lo que parecerá un accidente... más tarde, mientras pasea solo por el parque, las fuerzas meteorológicas parecen intentar cercarle, y finalmente morirá atravesado por la aguja de un campanario.
Cuando Robert descubre que su esposa está nuevamente embarazada, se pondrá en contacto con el periodista, que ha descubierto que todas las fotos que sacó de la antigua niñera de Damien y del padre Brennan revelan unas extrañas marcas que profetizaban sus muertes. Puesto que él mismo se sacó accidentalmente una foto ante un espejo, que también profetiza su muerte, insiste en acompañar a Thorn a Roma en busca de un monje que conoce la verdad sobre todo lo que le está pasando...

Damien, el hijo del Diablo

La profecía es una película muy entretenida, su aspecto de superproducción, su competente dirección y un guión funcional, aunque no es ninguna obra maestra, hacen recomendable su visionado, aunque nunca debería nadie sentarse a verla esperando encontrar una buena muestra de cine de terror. Salvo en dos ocasiones (siendo la más paradigmatica la escena del cementerio romano para pobres donde acuden Peck y Warner, viendose acosados por perros dobbeman) la película está más cerca de un correcto film de suspense (los acontecimientos podrían o no ser simples accidentes y coincidencias) que de una película de terror "pura" como es El exorcista. Sin embargo, aunque no provoque realmente escalofríos, si que sabe utilizar sus bazas para causar momentos de gran tensión y dar giros a la trama (cuando parece que todo es una coincidencia, sucede un hecho que lo desmiente). El final es antológico, digno de entrar en cualquier selección de buenos finales del género.
Una de las bazas con las que juega la película es el niño. Interpretado por el joven actor Harvey Stephens, quien, según parece, no siguió haciendo cine, a diferencia de Linda Blair en el Exorcista, Damien no es un monstruo, no se transforma en demonio, ni siquiera interviene directamente en las muertes (son los agentes del diablo los encargados de ello). Su aspecto y su comportamiento es totalmente inocente, pero ese rostro demasiado angelical hace presagiar dese el primer fotograma que en torno a su inocente presencia se van a suceder hechos escabrosos y trágicos...
La película tuvo dos secuelas, "La maldición de Damien" película bastante competente, sobre la que no me extiendo porque creo que merece un análisis aparte, y la nefasta e incoherente "El final de Damien" donde ni siquiera una buena actuación del entonces novato Sam Neill consigue salvar un guión tremendamente estúpido, que se carga la respetada mitología en las dos entregas anteriores. Más tarde, directa a video llegaría "La profecía IV: El renacer" una tontería suprema que cuenta los avatares de una niña que resultará ser la hija de Damien. Recomiendo firmemente ahorrarse el tiempo en ver las dos ultimas... tambien hay un remake reciente que no he visto, pero que ha pasado bastante desapercibido (la original gozó de bastante fama en su momento). Un pequeño clásico que puede disfrutarse perfectamente hoy en día, siempre que se encare como lo que es, y no se la tome por una gran película de terror.