viernes, 12 de octubre de 2007

Tiburon



Tras el éxito sorpresa de su premiada y fascinante "El diablo sobre ruedas" Spielberg se decidió a llevar a cabo una adaptación de la novela "Tiburón" de Peter Benchley. Tras asociarse con los productores Zannuck y Brown, Spielberg encargó varios guiones que adaptaran la novela (la cual, por cierto, es bastante decepcionante, incluso mediocre).
Contrató a actores que ya habían salido en algunas películas, pero que obtendrían su fama gracias a este film. Así, Roy Scheider interpretó al jefe de policía Brody (papel que repetiría en la secuela) Richard Dreyfuss (habitual de Spielberg) interpretaría al simpático experto en tiburones Matt Hopper, y Robert Shaw (en una actuacion especialmente inolvidable) se podría en el pellejo de Quint, un rudo y robusto marinero. Lorraine Gary y Murray Hamilton cargan con carismaticos papeles secundarios (esposa de Brody ella y alcalde de la ciudad él).
La película está narrada en clave de suspense/terror en su primera mitad, mientras que en su segunda mitad se convierte en una cinta de aventuras trepidante y entrañable. Se nos cuentan los avatares de la ciudad costera de Amity, ciudad que vive de los turistas veraniegos, ya que en invierno el pueblo está casi vacío. Una muchacha sale a nadar de noche, y es asesinada en el mar violentamente por algo. Más tarde, el jefe de policía Bordy investiga, descubre los restos devorados de la chica y decide cerrar las playas cuando el forense le comunica que ha muerto atacaa por un tiburón. Pero el alcalde Vaughn, preocupado porque una mala publicidad destruya las buenas perspectivas para el verano, hace que el forense cambie el dictamen, y obliga a Brody a callar el asunto. El jefe de policía vigila de todas formas la playa, preocupado, y más tarde un niño es brutalmente devorado ante la vista de todos, y todo el mundo echa la culpa a Brody, que se siente culpable. Se forma un consejo para decidir que hacer, durante el cual, un viejo "lobo de mar" Quint, ofrece sus servicios para cazar al tiburón, pero el alto precio que exige hace que su petición sea denegada. Se ofrece una suma menor, y un gran número de pescadores sale a la caza del bicho, causando un gran caos. Al mismo tiempo, llega a la cuiudad un oceanólogo, Matt Hooper, que dictamina que la chica fue atacada por un tiburón blanco, la peor especie existente entre los tiburones, una verdadera máquina de matar. Los pescadores vuelven con un tiburón de tamaño medio, y el alcalde decide dar publicidad a la caza para trasmitir a los veraneantes que todo está solucionado, pero Hooper insiste en que el tiburón que han pescado no pudo ser el que mató a la chica, que tenía un tamaño mucho mayor.
El día del 4 de julio, el tiburón acecha a varios chicos que se bañan en una laguna, entre ellos el hijo de Brody. Un hombre acude a rescatarlos en su barca, pero esta es volcada por el tiburón y el hombre muere devorado. El tiburón ataca al hijo de Brody, pero este finalmente, se salva. Más tarde, Brody presiona a Vaughn para que pague a Quint una gran suma para cazar al tiburón. En la expedición, le acompañarán Brody y Hooper.
Aquí es donde termina la primera parte de la película, donde se nos muestran unos brutales ataques, pero no al causante (solo vemos su aleta, o entrevemos su silueta gris sumergida). La espectativa sobre su aspecto se mantiene en vilo hasta la segunda parte de la película, que nos presenta a los tres hombres solos en alta mar contra la misteriosa y todopodera bestia, que si bien hasta ahora solo era una presencia amenazadora sobre los personajes de la película, aquí toma cuerpo y se convierte en un peligro real. Los tres hombres se embarcan y siembran el mar con carnaza. Cuando finalmente aparece la gran bestia, van tras ella, pero el astuto bicho consigue eludirlos. De noche, los tres hombres se emborrachan, y Hooper y Quint intercambian afectuosamente historias sobre sus vivencias en el mar. Es particularmente fascinante el monólogo de Quint sobre el naufragio que vivió, cuando el buque Indianapolis se hundió en alta mar y él y sus compañeros flotaron a la deriva varios días, con el chaleco salva vidas, rodeados de cientos de tiburones de varias clases que devoraron a varios de ellos.
Al día siguiente, la caza se invierte y el tiburón comienza a perseguirlos a ellos...

Los tres hombres contra la bestia

Tiburón es un clásico. Una película de aventuras con elementos de auténtico terror. Las apariciones de la enorme bestia al final de la película, donde es mostrado al completo, son aterradoras. Sus fauces han quedado grabadas a fuego en la cabeza de toda una generación de infantes que la vimos en TV o en video, y ver la aleta surcando la playa se ha convertido en un icono del cine. Spielberg parece decantarse (como lo hacía en El diablo sobre ruedas) por una historia que enfrenta al hombre solo la bestia, en un entorno solitario donde no puede ser asistido ni ayudado por nada, salvo su propio ingenio y las armas que lleve consigo (¿que entorno mas solitario puede haber que alta mar?). La película generó un alud de secuelas, copias e imitaciones. Empezando por las secuelas oficiales, Tiburón 2 es una película correcta, simpática, aunque fallida. Tiburón 3 (titulada en España El gran tiburón) intenta retomar los origenes de la primera enclavando la película en el genero de aventuras catastrofistas (el tiburon invadiendo un parque de atracciones acuatico) y tiene cierto aire nostalgico que la "tolera" aunque está tan mal considerada por la crítica como la cuarta parte, Tiburón: La venganza, un bodriazo inaguantable donde Lorraine Gary interpreta de nuevo a una fatalista Ellen Brody, perseguida por sus propios miedos, por una maldición en forma de escualo asesino que la persigue por todo el globo. El tiburón es patético (se llega a notar lo falso que es en varias escenas) y la historia, lamentable e increíble.
Luego están las imitaciones, que van desde pequeñas obras maestras del subgenero perfectamente validas (Piraña, Orca la ballena asesina, la simpatica Humanoides del abismo) a subproductos italianos realmente nefastos, como la mal titulada "Tiburon 3" en España (de ahí que la VERDADERA tiburón 3 tuviera que retitularse a "El gran tiburon") cintas extranjeras de todo tipo "El devorador del oceano", "El ultimo escualo", "Barracuda" o la malisima "Piraña 2".
Como curiosidad, en 1975 se hizo un pase especial veraniego de la película en una plataforma en alta mar, en California... se proyectó la película en pleno mar, causando no pocos ataques de pánico. Los slogans de la película tambien son pegadizos "Si usted cree que puede meterse tranquilo en el agua... se equivoca" o "Ninguna fantasia humana sobre el mal puede superar a la realidad de Tiburon" (esta ultima para indicar que lo sucedido en la película tiene una base perfectamente real, al contrario que otras peliculas de terror populares de la epoca, como El Exorcista).
Un gran clásico, sin duda.

jueves, 11 de octubre de 2007

La furia



Carrie de Brian DePalma, basada en la primera novela de Stephen King, fue un éxito, especialmente entre el sector más juvenil de los espectadores (a quienes iba dirigida la pelicula). Sin embargo, más tarde DePalma confesó que no se sentía del todo satisfecho con la comercialización de su película: el estudio la vendió más como una pelicula palomitera para jovenes que como una pelicula de terror "seria" lo que quizás la perjudicó, y por otra parte, al contrario que el Exorcista o La profecía, no contaba con ninguna gran estrella que le diese "empaque" (Piper Laurie era una secundaria, y John Travolta, un novato).
Así que Brian DePalma decidió retomar el tema de la telequinesia de nuevo, en una película mucho más lujosa, que él pudiese controlar, y que sobre todo, contaría con una gran estrella: Kirk Douglas.
Producida en 1978, con el apoyo de la Fox, y basada en una novela de John Farris (que no he podido leer) la película nos presenta un brillante prólogo en una playa de Arabia Saudi: un agente gubernamental, Peter Sanza (Douglas) está de vacaciones con su hijo Robin y su compañero y amigo de toda la vida, el oscuro Childress (John Cassavettes, magistral). Mientras toman café, unos terroristas atentan contra la isla y Peter resulta herido. Childress toma bajo su protección a Robin, creyendo que Peter ha muerto. Pero Peter no ha muerto, y ve como Childress habla con los terroristas: él fue quien planeó el atentado contra Peter, porque Robin tiene poderes mentales, que Childress planea utilizar para su oscura organización.
Algún tiempo después, Peter, que va huyendo, siempre perseguido por los matones de su antiguo camarada, contrata con el estrafalario psíquico Raymond Doonwyde (William Finley, habitual en el cine de DePalma) para que trate de hallar a Robin. Doonwyde descubre en una playa de California a una chica, Gillian (Amy Irving, ya vista en Carrie) que posee un gran poder del que todavía no es conscierte. Gillian ha sufrido ciertos episodios que no comprende, causando daños leves a las personas de su entorno cuando se sentía excitada o enfadada. Cuando un par de parapsicologos acuden a su instituto para hacer una demostración, Gillian se presta voluntaria para una prueba, y obtiene unos resultados sorprendentes, por lo que decide internarse en el instituto Paragorn para personas con poderes telepáticos. Lo que no sabe es que el lugar es una tapadera para la operación de Childress, que todo este tiempo ha estado entrenando a Robin, convirtiendolo en un psicopata que ha acumulado un poder impresionante, y piensa vender al chico como arma a alguna potencia extranjera. Cuando Childress descubra que los poderes de Amy son iguales, o incluso superiores a los de Robin...

Peter Sandza

La furia es una película hecha "con receta". Una pelicula que quería ser grande, que se planteó y planificó para ser grande. Y aunque en su día parece que fue tibiamente acogida, hoy quedan pocas dudas acerca del trabajo del señor DePalma en esta gran película. A ello contribuyen las interpretaciones de Douglas, que a pesar de sus sesenta años da el pego, tanto como investigador como agente secreto y hombre de acción con un solo objetivo, y Cassavettes como el oscuro y manipulador personaje que se mueve en las sombras y controla todo y a todos, actuando sin control moral alguno, siempre en busca de su propio beneficio, capaz de todo por cumplir sus siniestros objetivos. A pesar de que fue amigo de la infancia de Peter y que se entrenaron juntos en la CIA, le traiciona sin pestañear cuando ambiciona algo que Peter jamás le entregaría, a su hijo Robin. Amy Irving da el pego como Robin, la confusa y aterrorizada muchacha, personaje inocente que nada sabía de poderes telepáticos ni de oscuras organizaciones en cuyos planes pronto entrará, una muchacha que asiste a todo con la misma mirada de incrédulo terror ante los hechos sangrientos y trágicos, y los personajes oscuros o trágicos que desfilarán ante sus ojos. El muchacho que hace de Robin (actor desconocido del que no tengo noticias) lo hace competentemente, comenzando siendo un personaje inocente y confuso, como Gilliam, pero tras las manipulaciones de Childress queda convertido en un psicopata, en una bomba de relojería más que un ser humano, un ser egocéntrico, cruel, sin compasión, dispuesto a destruir a quien se le antoje a su capricho. Carrie Snodgress está bastante bien en su secundario papel como trabajadora en el centro Paragorn, que ayuda a Peter a encontrar a Robin.
La furia fracasó, en parte, porque era una película muy oscura y pesimista. Hay muy pocos personajes inocentes en el film, la gente aquí se mueve o bien por intereses egoístas o bien por sus impulsos primarios. Incluso el protagonista, Peter, acabará comportándose como Childress, usando todos los medios a su alcance para conseguir sus objetivos, justificando los medios con el hecho de que tiene un fin noble, encontrar a su hijo. Además, la película tiene un final muy trágico, quizás en exceso deprimente, que contribuyó a que fracasara. Hoy, ese aura negra de mala leche, de crítica social en parte, es muy de agradecer, aunque la película tiene algunos momentos de humor sorprendentes, como la entrada de Peter en la casa de una familia cuando va desnudo huyendo de los matones de Childress, y es ayudado por la matrona de la casa a reducir al marido y al hijo, que pretendían llamar a la policía, o su huída en un coche policial acompañado por dos agentes que le creen un chiflado.
En suma, una gran película sobre un tema que ha tenido pocas muestras "serias" en el cine. Una película oscura, pero bien realizada, con un guión excelente e interpretaciones magistrales. Una obra maestra del subgénero.

Childress: El fin justifica los medios...

viernes, 5 de octubre de 2007

La profecía



En 1976, tras el éxito de "El exorcista" tres años antes, La Twenty Century Fox emprendió el rodaje de su lujosa versión de "niño satánico poseído por el mal". Y para ello contó con un reparto exquisito, comenzando por la pareja protagonista, el gran Gregory Peck y la tristemente fallecida joven Lee Remick. La película está dirigida por el artesano Richard Donner, que ha demostrado moverse tan bien dentro del género (Superman, Legend, Lady Halcon) como fuera de él (Los Goonies, Arma Letal...).
Basada en una novela que tuve la ocasión de leer hace años, y que no me impresionó demasiado, ya que parece más un guión que una novela, cuenta lo que vemos en la película y poco más... los libros, por regla general, suelen ser más completos que las películas que los adaptan. En el caso de "La profecía" estamos ante una adaptación tan fiel que deja a la novela sin ningún aliciente, de esas que lees en dos viajes de autobús.
Respecto a la película, cuenta una intriga de tintes políticos y religiosos: el embajador americano Robert Thorn (Peck) se dirige a un hospital de Roma donde le comunican que su esposa (Remick) ha perdido a su hijo. Un oscuro sacerdote, el padre Spiletto, le dice confidencialmente que esa misma noche ha nacido un niño sano, cuya madre ha muerto, sin más familia... y que él estaría dispuesto a realizar un cambio en absoluto secreto, sin papeleos de ningún tipo. A efectos legales, ese niño sería su hijo, y ni siquiera su esposa necesitaría saberlo, ya que ella todavía no sabe que su hijo ha muerto. Thorn, pensando en la felicidad de su mujer, toma al niño como suyo, y mas tarde le pondrán el nombre de Damien.
Cinco años después, la vida de la pareja es idílica, y en el mundo de la política se rumorea que Thorn podría llegar a Presidente de los Estados Unidos en muy poco tiempo. Mientras la pareja celebra el cumpleaños de su pequeño hijo en su enorme casa, la niñera de Damien se suicida sin motivo aparente, y un extraño sacerdote comienza a rondar la casa, mientras un fotógrafo (David Warner) toma fotos de todo.
Más tarde, la idílica vida de la pareja se romperá cuando la esposa de Robert, Kathy, empiece a sospechar que su hijo no es suyo tras unos extraños acontecimientos, y la nueva niñera, la señora Baylock, parece tomarse su empleo más como guardiana del niño que como su simple niñera. El sacerdote, el padre Brennan, persigue a Thorn intentando explicarle que ha adoptado al hijo del Diablo, que nació del vientre de un animal, y que tarde o temprano le destruirá. El padre le profetiza que su esposa quedará nuevamente embarazada y perderá al niño por lo que parecerá un accidente... más tarde, mientras pasea solo por el parque, las fuerzas meteorológicas parecen intentar cercarle, y finalmente morirá atravesado por la aguja de un campanario.
Cuando Robert descubre que su esposa está nuevamente embarazada, se pondrá en contacto con el periodista, que ha descubierto que todas las fotos que sacó de la antigua niñera de Damien y del padre Brennan revelan unas extrañas marcas que profetizaban sus muertes. Puesto que él mismo se sacó accidentalmente una foto ante un espejo, que también profetiza su muerte, insiste en acompañar a Thorn a Roma en busca de un monje que conoce la verdad sobre todo lo que le está pasando...

Damien, el hijo del Diablo

La profecía es una película muy entretenida, su aspecto de superproducción, su competente dirección y un guión funcional, aunque no es ninguna obra maestra, hacen recomendable su visionado, aunque nunca debería nadie sentarse a verla esperando encontrar una buena muestra de cine de terror. Salvo en dos ocasiones (siendo la más paradigmatica la escena del cementerio romano para pobres donde acuden Peck y Warner, viendose acosados por perros dobbeman) la película está más cerca de un correcto film de suspense (los acontecimientos podrían o no ser simples accidentes y coincidencias) que de una película de terror "pura" como es El exorcista. Sin embargo, aunque no provoque realmente escalofríos, si que sabe utilizar sus bazas para causar momentos de gran tensión y dar giros a la trama (cuando parece que todo es una coincidencia, sucede un hecho que lo desmiente). El final es antológico, digno de entrar en cualquier selección de buenos finales del género.
Una de las bazas con las que juega la película es el niño. Interpretado por el joven actor Harvey Stephens, quien, según parece, no siguió haciendo cine, a diferencia de Linda Blair en el Exorcista, Damien no es un monstruo, no se transforma en demonio, ni siquiera interviene directamente en las muertes (son los agentes del diablo los encargados de ello). Su aspecto y su comportamiento es totalmente inocente, pero ese rostro demasiado angelical hace presagiar dese el primer fotograma que en torno a su inocente presencia se van a suceder hechos escabrosos y trágicos...
La película tuvo dos secuelas, "La maldición de Damien" película bastante competente, sobre la que no me extiendo porque creo que merece un análisis aparte, y la nefasta e incoherente "El final de Damien" donde ni siquiera una buena actuación del entonces novato Sam Neill consigue salvar un guión tremendamente estúpido, que se carga la respetada mitología en las dos entregas anteriores. Más tarde, directa a video llegaría "La profecía IV: El renacer" una tontería suprema que cuenta los avatares de una niña que resultará ser la hija de Damien. Recomiendo firmemente ahorrarse el tiempo en ver las dos ultimas... tambien hay un remake reciente que no he visto, pero que ha pasado bastante desapercibido (la original gozó de bastante fama en su momento). Un pequeño clásico que puede disfrutarse perfectamente hoy en día, siempre que se encare como lo que es, y no se la tome por una gran película de terror.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Hellraiser



Clive Barker es un artista. Escritor sin par, pintor, director de teatro, músico, director de cine... todo en uno. Sus obsesiones recurrentes son las mismas en todas las artes. Pero siempre había destacado especialmente en literatura, con sus imprescindibles "Libros de sangre" (o Libros sangrientos, según la edición española que se posea) y un par de relatos de esta recopilación habían sido llevados al cine por George Pavolou "Mundo subterraneo" película que desconozco (y no conozco personalmente a nadie que la haya visto, por lo que se solo tuvo una edicion en video en nuestro pais y hoy en dia es un "incunable") y Rawhead Rex, más accesible (vista en television y en video) una produccion de serie B no del todo mediocre/no del todo salvable, bien ambientada, pero con unos efectos especiales tan pobres y unos actores tan inadecuados, que acaba desinflando sus interesantes propuestas.
Visto como estaba el percal, insatisfecho con ambas películas, Barker decidió controlar él mismo la siguiente adaptación de un relato suyo que se hiciera, algo bastante intrepido teniendo en cuenta que no tenía ninguna experiencia en ese campo. Finalmente decidió adaptar una novela corta suya "The hellbound heart" de producción británica, no americana (ato importante) e ínfimo presupuesto. Los FX corrieron a cargo de Bob Keen y su equipo, y resultan más o menos convincentes en cuanto a mutilaciones y gores varios, pero verdaderamente chapuceros cuando se trata de mostrar efectos de luz. La película cuenta con actores absolutamente desconocidos, salvo Andrew Robison (Larry Cotton) que había hecho algún papel importante, como el impactante villano de "Harry el sucio". Los demás eran actores de teatro británicos, amigos de Barker.
Todo comenzará cuando Frank Cotton, un tipo pervertido, sin escrúpulos, y siempre en busca de nuevas sensaciones, compre una ezxtraña caja en un bazar oriental, que se supone abre las puertas a una dimensión que permite alcanzar al viajero nuevos niveles de sensaciones. La caja es un puzzle, y ya en Londres, en la vieja casa familiar, Frank resolverá su enigma, con funestas consecuencias: unas criaturas mutiladas más allá de toda descripción lo someten a una tortura inenarrable antes de despedazarle.
Algún tiempo después, el hermano de Frank, Larry, llegará a la casa, para instalarse allí con su fría esposa, Julia, que fue la amante de Frank poco antes de su boda con Larry. A la casa llegará después la hija de Larry, Kirsty (fruto de un matrimonio anterior). Durante la mudanza, Larry se hace una profunda herida en la mano, y su sangre gotea abundantemente sobre el suelo del cuarto donde Frank llevó a cabo el ritual, y donde los extraños seres dejaron enterrados sus (escasos) restos mortales. Poco después, Frank resurgirá, eso si, convertido en un esqueleto de consistencia gelatinosa. Pedirá ayuda a Julia para volver a ser humano... para lo que necesita la sangre de otros hombres. Julia, aunque asqueada, sigue demasiado fascinada por él para poder negarse, y no tardará en caer en una repugnante espiral de asesinatos para restaurar a su amante, que va recuperando su cuerpo físico poco a poco. Cuando ya solo falta una piel que cubra sus renacidos tejidos, Kirsty les descubrirá, y tras una pelea con Frank, huirá, con la caja puzzle en su poder, y acabará en el hospital, fruto de un profundo shock.
Allí, sin nada que hacer salvo cavilar acerca de las horribles cosas que ha visto, acabará jugando con la caja puzzle, y resolviendo su enigma, abriendo las puertas a los cenobitas, que se definen como "ángeles para unos, demonios para otros", exploradores de la difusa región sensorial, en algún punto entre el placer y el dolor, que a lo largo de los años han ofrecido sus experiencias a un puñado de hombres aburridos, como Frank, de los triviales placeres tridimensionales. Los cenobitas informan a Kirsty de que, según su ley, como ha abierto la caja debe acompañarles para probar sus sensaciones. Kirsty, naturalmente, se niega, y acaba haciendo un trato con ellos: les entregará a Frank, y a cambio la dejarán en paz.
Pero cuando Kirsty vuelva a la casa, la situación ha cambiado: Frank y Julia han matado a Larry, y Frank se ha robado su piel, disfrazándose con ella, por lo que engaña a Kirsty en un principio. Sin embargo, cuando Kirsty le descubre, comienza una persecución por toda la casa, durante la cual, Frank mata a Julia sin demasiados remordimientos. Más tarde, los cenobitas harán su aparición para devolver al fugado a su "celda" y poner así las cosas en orden, pero a pesar de ello, intentarán capturar a Kirsty, la cual usará la caja para devolverlos a su mundo.

Aunque Frank no lo sabe, ha tenido una MALA IDEA...

La historia tiene algunos puntos muy sugestivos, pese a que los cambios realizados con respecto a la novela la perjudican, ya que solo sirven para decorar el producto algo más comercialmente. Para tal fin, Barker se saca de la chistera a un personaje innecesario, Steve, el interés amoroso de la protagonista, que no aporta absolutamente nada a la trama.
La idea más atractiva (muy propia de Barker, recurre a ella en multiples ocasiones) es que somos nosotros, los humanos, y nuestras bajas pasiones, los causantes de todo el mal y el sufrimiento. Los cenobitas no son en absoluto los "malos" de la historia, son agentes, embajadores de otra dimensión, comerciantes de sus sensaciones. Solo pueden acudir cuando la caja es resuelta, y entonces hacen su trabajo. Suya es la tarea de devolver a Frank a su encierro, o sea, de poner las cosas en orden. Los verdaderos villanos de la historia son sin duda esa pareja, Frank y Julia, quienes, movidos por sus propios intereses (Frank, una falta de escrúpulos morales que asustan y un egocentrismo galopante, Julia, la atracción que siente por él y el aborrecimiento hacia su marido y su vida rutinaria) generan el sufrimiento y convierten en un infierno la vida de los inocentes que les rodean (Larry y Kirsty, los unicos personajes positivos de la pelicula). Es debido a esa lógica que el final, truncado para ser mas comercial, da al traste con la idea de los cenobitas. Cuando han cumplido su mision, deciden romper su pacto y llevarse consigo a Kirsty, simplemente para proporcionar unas escenas finales en las que se refuerce la idea de que ella es la heroína de la película. Todo habría quedado mucho más inquetante (y logico) si estos seres, una vez cumplida su tarea, hubiesen desaparecido sin dejar rastro (como si sucede en la novela).

Frank cree haber huido, pero los cenobitas aun no han dicho su ultima palabra...

Aun con esos dos fallos mencionados (el personaje que sobra y el final malogrado) las inquetantes ideas e imágenes que desfilan por el film lo convierten en una pequeña obra maestra del género. Ninguna de las secuelas tendría ni un ápice de su originalidad, siendo Hellraiser II: Hellbound, la única que se deja ver a ratos, por que recoge a todos los personajes de la primera parte y propone algunas ideas y atmosferas interesantes, que acaban por hacer agua. La tercera parte presenta a los cenobitas en una discoteca, masacrando inocentes sin motivo, y a un Pinhead convertido en un bufón más. La cuarta parte tiene un flashback muy interesante que presenta la creación de la caja, pero acaba con los cenobitas en una nave espacial, en el futuro, con lo que resulta todavía peor que la tercera. La quinta (la mas odiada por Barker) y la sexta están al mismo nivel: cogen una intriga cualquiera, y le añaden alguna aparición de los cenobitas. Nada que aportar. La septima y la octava todavía no han sido estrenadas en España.

Creepshow



En los años ochenta, época de libertad total, tras la expansión de la creatividad en casi todos los campos producida desde finales de los años sesenta y sobre todo, en los setenta. Los ochenta, irónicamente, acabaron siendo la tumba de esta misma libertad creativa. El cine gore, los libros en los que todo era trivializado y tópico, los comics, cuanto mas salvajes, repulsivos y gráficos eran en su forma, más inofensivos eran en su fondo... hasta que, finalmente, ya no pareció quedar nada por contar, y hoy hemos vuelto a la época de lo políticamente correcto en casi todas las artes, y los que más presumen de escandalizar acaban siendo lo mas comerciales.
Pero en los ochenta, todavía era posible, todavía se intentaba, y la mayoría de las veces, se conseguía. En los años cincuenta proliferaron una serie de comics de terror de la editorial EC, tres cabeceras tituladas "Tales from the crypt", "Vault of horror" y Witch Cauldron". Con socarronería, atrevimiento y dosis de humor negro que todavía hoy dejan alucinado a más de uno, la sociedad se echó encima de aquellos comics. Un libro titulado "La seducción del inocente" escrito por un psicologo infantil, explicaba lo malos que eran los comics de ese tipo para el desarrollo de niños y adolescentes (que eran, por supuesto, los mayores compradores de este tipo de productos). Asociaciones de padres mas parecidos en su forma de actuar al Ku Kux Klan que a lo que hoy conocemos como APA presionaron y presionaron, hasta que se hizo instalar un rígido código de censura en los comics (Comic code) que prohibia mostrar tumbas, jeringuillas, muertos, actos sexuales ni siquiera insinuados, sangre... ademas, era obligatorio que todas las historias terminaran con cualquier accion delictiva o maligna castigada. La EC tuvo que abandonar sus famosas cabeceras de comics e intentar mantenerse a flote con colecciones policiacas y de ciencia ficción, pero siempre serán recordados por aquellos entrañables tebeos, que conocieron, en los años setenta, dos o tres películas que adaptaban algunos relatos (siendo Condenados de ultratumba la más inolvidable y recomendable).

Una muestra de la riqueza visual de la película

Pues bien, en los años ochenta, George Romero y Stephen King, ambos amantes declarados de los viejos "Tales from the crypt" se les ocurrió hacer una película que homenajeara, sin adaptar explicitamente, esos viejos tebeos olvidados. King guionizó algunas historias cortas, y añadió una o dos que ya estaban escritas en sus libros recopilatorios de relatos cortos, y George Romero (un director mucho más interesante, y con un universo propio bastante más personal de lo que se suele reconocer) dirigió sin problemas la cinta en 1982, financiada por la Warner Bros.
Un autoritario padre de familia (Tom Atkins) prohibe a su hijo pequeño leer Creepshow, un comic de terror que el padre considera "Basura". El comic va a la papelera, y la cámara se adentra entre sus viñetas para narrarnos algunas de sus historias cortas.
Todo comienza con la atmosférica "El dia del padre". Una reunión familiar en un viejo caserón para celebrar dicho día, levantará habladurías por parte de los miembros más jovenes, acerca de la vieja tía Bedelia, de la que se dijo, asesinó a su padre. Esa noche, el putrefacto padre se levantará de su tumba para exigir a su hija que le haga "un pastel para el dia del padre" pastel que acabará coronado con la cabeza de cierto familiar como guinda... de vivos colores, con mucha mala leche y muertos que salen de sus tumbas. La segunda historia me parece la peor de todas, quizá por la inclusión de Stephen King como protagonista. "El solitario final de Jordy Verril" nos muestra a un paleto, Jordy Verril (King) que ve como un meteorito cae en su finca. Deseoso de venderlo en el instituto del pueblo, intenta cogerlo, pero le salen unas ampollas de los dedos. Poco a poco, todo su cuerpo se cubrirá de musgo verde... visualmente correcto, con un buen guión, su principal lastre es el propio King, que hace la historia inaguantable.
La cosa mejora con "La marea" mi preferido, en el que un tenista profesional, Harry (Ted Danson) se ha enamorado de la esposa de un magnate de la televisión, y pretende casarse con esta. Pero el marido, Richard (un Leslie Nielsen sorprendente, en una actuación distante de las tipicas comedias suyas, un papel bien llevado que le permite lucirse en su cabrona interpretación) un tipo egocéntrico y celoso, planea una fabulosa venganza, enterrando a los dos amantes en la orilla de su playa privada hasta el cuello, para que, cuando la marea suba, se ahoguen. Por supuesto, no todo saldrá como el escrupuloso y malvado millonario lo había planeado...

El delirante demonio de "La caja"

La cosa todavía alcanza cotas mas altas en el mas famoso de los capitulos, "La caja" donde veremos una especie de diablo asesino escondido en una caja proveniente de una expedición al Ártico a finales del siglo XIX. La caja es hallada en los sotanos de una Universidad, y el diablo devora a varias personas que se le acercan. Finalmente, un profesor lo descubre, y en estado de shock, acude a contárselo a un amigo (Hal Holbrook) que decide destruir la caja, pero después de usar al monstruo para deshacerse de su insoportable esposa Wilma (Adrienne Barbeau).
Por ultimo, otro de los mas recordados sketches, "La invasion de las cucarachas" donde un empresario desalmado y con fobia a bichos y gérmenes sufrirá en su pulcro apartamento una invasión de cucarachas a las que no puede matar, y que pronto le incomunicarán y le... no apto para personas con fobia a escenas masivas de bichos repulsivos, pero muy recomendable para los demás, aunque no respondo si, después de verla, sentís algún picorcillo que otro...
El comic se cierra, y asistimos a un final sorpresa tan gamberro como los que cerraban los irrepetibles magacines de EC Comics.
En resumen, una grata película, homenaje y a la vez actualización ded los nombrados y célebres comics, que está contada como uno de ellos (estilo de chillones colores, cuando una historia acaba se pasa a la siguiente por medio de viñetas, etc) y que hoy en día es tan disfrutable o más como entonces. La película salio en version comic (incluso en España, y tengo una copia que guardo en la cripta... digo, en la caja fuerte. También ha conocido dos secuelas, la inferior, aunque nada despreciable "Creepshow 2" donde asistíamos a tres historias, tambien guionizadas por King, de las cuales luce por si misma "La mancha" que nos dejó mas de un trauma a los de mi generacion, y la reciente "Creepshow 3" que cuando escribo esto, esta a punto de salir en DVD, sin haber pasado siquiera por los cines, lo que ya es un claro indicador de lo que va a ser su calidad... la original, irrepetible.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Posesion Infernal



Sam Raimi era un joven bastante activo, llevaba años viendo películas de terror y preparándose para irrumpir en el mundo del cine como un elefante irrumpe en una cacharrería. Ya en uno de sus mediometrajes bosquejó lo que luego sería su obra más famosa, esta Posesión infernal. Ese cortometraje le sirvió de guía, de aprendizaje. Y en 1983, comenzó un rodaje no profesional. Un rodaje por parte de un montón de chavales que solo tenían una vieja cabaña en el bosque y toneladas de entusiasmo para suplir un presupuesto que sencillamente, no existía.
El rodaje se efectuó en condiciones infrahumanas, con materiales prestados o alquilados, como actores, un puñado de voluntarios amigos del director, todos corriendo de aquí para allá en un rodaje que transcurre casi íntegramente de noche, para más inri, en un bosque donde las temperaturas bajaban a varios grados bajo cero. Toneladas de hemoglobina, efectos especiales muy imaginativos y un carrusel visual ideado por su director, que se valió incluso de una silla de ruedas como grúa para efectuar movimientos de cámara que en una superproducción costarían miles de billetes.
La historia en si es de lo más simple, inexistente: un grupo de amigos se dirigen a pasar el fin de semana en una cabaña del bosque que han alquilado. Entre ellos se encuentra Ash (Bruce Campbell, futuro rey de la saga y del género de la serie B). Como hacía Tobe Hopper en su matanza de Texas, Raimi imprime un tono histérico a su cinta, sirviénose de situaciones igualmente nimias, pero aterradoras, para ir viciando la atmósfera e introducir al espectador en el retorcido mundo que le va a ser mostrado. Un puente derruido, un camión que va en dirección contraria por el carril que no debe, un banco de madera en el porche de la cabaña que se mueve sin que aparentemente haya nadie sobre él, y que parará abruptamente cuando los jóvenes se acerquen... situaciones que no provocan terror, sino inquietu, para eso sirven, para ir metiendo en situación tanto a los personajes como al público, para ponerlos en el estado de ánimo necesario para continuar.
Sin distracciones de ningún tipo, conocemos a los jóvenes, y les seguimos, de noche, en su aventura al sótano, cuando la puerta de este se abre sola. Allí descubrirán pistas sobre quien habitó la casa antes, una especie de científico o estudioso de lo oculto. Allí encontrarán el Libro de los muertos (que a partir de la secuela ya se llama abiertamente Necronomicon) escrito con sangre y encuadernado en piel humana. También hallan un magetófono que se pone en marcha, y donde el científico explica que los bosques están llenos de peligrosos demonios, que solo se manifiestan si son convocados. Y cuando el magnetófono reproduzca el conjuro necesario, algo en el bosque despierta, algo se mueve rápido, en busca de vidas humanas.
Más tarde, una de las chicas es atacada y violada por los árboles del bosque. Cuando los demás intenten huir, se descubrirán aislados, con el endeble puente destruido, pero la terrible pesadilla no ha hecho más que comenzar. Uno a uno, los muchachos serán poseídos por esa fuerza que les convertirá en zombies (no necesariamente caníbales, pero si contagiosos) y como descubrirán los supervivientes, la única manera de acabar con estos seres es el descuartizamiento...
Raimi propone un nuevo zombie, una mezcla entre el zombie de Rompero y el demonio que toma posesión de los cuerpos humanos. Pero todavía nos asombra durante la segunda mitad de la película, con grotescos efectos especiales de mutilaciones y deformaciones, con filtros (rojos, claro) y movimientos de cámara aberrantes, simulando ser esos espíritus enfurecidos que acaban de despertar de su involuntario letargo. Demonios capaces de canturrear "Vamos a cogerte, vamos a cogerte", demonios que saben ser crispantes, pero también seductores (Únetenos, le susurran los demonios del bosque a Ash). La producción, aunque caótica, resultó beneficiada por el ambiente de rodaje que imperó, y los resultados no dejaron de esperarse. Como cuenta Raimi en los documentales incluidos en el DVD de la película, esta se estrenó y causó furor en los EEUU, mientras que fue prohibida en Inglaterra, y los establecimientos que la ofertaban fueron clausurados. Raimi tuvo que personarse en el juicio para defender al distribuidor, y a día de hoy, la película sigue prohibida en aquel país.
Raimi se ocupó él mismo de las (irrepetibles) secuelas. Lejos de querer repetir la misma fórmula que había triunfado en "Posesion Infernal", Raimi reinventó su mundo en "Terroríficamente muertos", donde vemos como Ash se salva de la posesión y consigue huir. Tiempo después, su novia insiste en que la experiencia no tuvo nada de sobrenatural, y quiere volver a la cabaña para que su novio "se cura". La hija del científico que grabó el conjuro en el magnetófono y dos paletos del bosque completarán el elenco de una comedia gore desaforada, casi un remake (los hechos de la primera parte están deformados y no son los que vimos en la primera).
Respecto a la segunda secuela, una de mis pelis favoritas y uno de los espectáculos más divertidos jamás vistos en cine... El ejército de las tinieblas, nos presenta a Ash en la época medieval, como una especie de "elegido" el "extranjero que estaba profetizado que llegaría", y que con sus fieles escopeta y sierra mecánica, se enfrentará a zombies, demonios, y otras criaturas innombrables, incluyendo a un "yo maligno". Impagable.

La casa de los horrores



Tras el éxito de La matanza de Texas, Tobe Hopper no consiguió un éxito similar, ni con la desastrosa y barata "Trampa mortal" ni con la miniserie "El misterio de Salem's lot" que si le devolvió algo de prestigio con el tiempo.
Visto esto, Hopper decide perpetrar un slasher, tan de moda en la época gracias a Viernes 13. Para ello utilizaría la novela escrita por Dean R Koontz bajo seudónimo "La feria del terror" (que más tarde fue reeditada con su nombre verdadero). Sin embargo, he tenido la oportunidad de leer la novela, y resultan sorprendentes los cambios abismales entre las dos obras. Baste con decir que la película no se acerca a la novela en el argumento, ni muestra las motivaciones de ciertos personajes, pasando por alto precisamente la mejor trama de la novela (la cual es bastante mediocre, por cierto). En general, ambas historias solo se acercan en el agobiante final.
La película tuvo constantes problemas de rodaje, retrasos considerables, con todo el ajetro que tiene el rodar en un parque de atracciones, llenandolo de gente que lo haga funcionar. La película creó grandes quebraderos de cabeza a Hopper y a sus productores, y todo ello se resiente, y a la vez, beneficia a la cinta. Se resiente porque su carrera comercial fue nula: no se estrenó en cines en muchos lugares, estrenándose en vídeo en la mayoría (en su año de producción, 1982, esto no era tan normal como hoy) y su campaña publicitaria dejó mucho que desear. Pero todos los inconvenientes también consiguieron que la película denotase un aire malsano, irreal y pesadillesco, cercano al que veíamos en "La matanza de Texas". Hoy, La casa de los horrores está considerada una de las mejores películas de su director, y una más que digna película de terror de bajo presupuesto.
Hopper comienza la película con un golpe de humor maestro: desde la aparición de La noche de Halloween en 1978, muchas películas habían copiado la famosa escena de apertura con la máscara y el cuchillo, algo parecido a lo sucedido con la escena de la ducha de "Psicosis". Hopper, por tanto, nos muestra tras los créditos a una chica que se desnuda y se mete en la ducha. A continuación, pasamos a la vista subjetiva, donde alguien de respiración enervante persigue a la protagonista, parándose para coger una máscara y un cuchillo, entra en el baño, descorre la cortina y... descubrimos que se trata del hermano pequeño de la protagonista del film, un adepto a las películas de terror, gastándole una broma a su hermana Amy. Tras reprenderle, la chica se prepara para salir con sus amigos, Richie y Liz, y con un chico nuevo, Buzz. Estos insisten en ir a la feria que acaba de llegar a la ciudad, pese a que la madre de Amy le ha advertido que algunos jovenes han desaparecido allí. Finalmente, van a la feria, y comenzará su odisea de horror. La atmósfera se vicia desde el principio... el siniestro borracho que vagabundea por la feria, la vieja bruja que se mete con las chicas, el conductor de camión que apunta al hermano de Amy con una escopeta... se nos pone sobre aviso: lo que va a suceder no será agraable. Este sentimiento se refuerza en la feria, llena de atracciones grotescas (la de William Finney es especialmente alucinante e inolvidable) y finalmente, en la casa de los horrores, que fascina a los chicos, con lo que deciden volver y pasar la noche allí una vez la feria esté cerrada.
Una vez allí, los chicos serán testigos del asesinato de la pitonisa de la feria a manos del hijo del dueño de esta, tras un escarceo sexual más que chungo (sobre todo porque intuimos que el hijo no es una persona normal... habla gurturalmente y esconde su rostro tras una máscara de Frankenstein). Cuando el borracho dueño de la feria sepa lo ocurrido, decide proteger a su chico, como ha hecho otras veces. Pero entonces descubrirá que hay cuatro testigos y comenzará una persecución a muerte en la casa de los horrores.

La escena de la ducha: máscara, cuchillo... todo es una broma

La película es oscura, difícil de ver por su ambiente enrarecido (que en sus mejores momentos se hace prácticamente irrespirable para el espectador) pero no veamos películas de culto donde, sencillamente, no las hay. La casa de los horrores es un slasher con buenos momentos, imaginería visual rancia y de estética sucia y oscura, pero salvo la primera escena, los momentos en los que Hopper vicia la atmósfera, y ese climax final en la sala de calderas, no podemos decir que estemos ante una obra maestra, pero si ante una de las mejores películas del subgénero. Es recomendable su visionado hoy en día, por su sucia textura visual, sus detalles morbosos, su aura terrorífica.. y por ver a un Tobe Hopper en estado de gracia. Tras su reclusión en el lamentable mundo del telefilm, donde ha perpetrado aberraciones como "Peligrosa de noche" o "Terror sin fin" este hombre no levantó cabeza. Y eso que en sus primeras películas prometía, y mucho.