lunes, 14 de abril de 2008

Asalto a la comisaría del distrito 13



La primera película de John Carpenter fue Dark Star, un proyecto universitario que se alargó durante tres años, pasando de ser un mediometraje rodado por amigos a una película (muy modesta, eso si) estrenada en cines. La película contaba la historia de unos astronautas a bordo de una nave que se dedica a destruir planetas inestables. Los astronautas hippies a bordo se las verás negras por culpa de un alien (en forma de pelota de playa) y por una bomba atómica con conciencia propia que amenaza con destruir la nave, cosa que deberán evitar, filosofando con ella... demencial.
El productor Irwin Yablans (uno de los futuros productores de "La noche de Halloween" le ofreció a Carpenter total libertad para, con un presupuesto limitado, llevar a cabo la pelicula que quisiera. Carpenter eligió un western, concretamente un remake semi encubierto de "Río Bravo" de Howard Hawks. Pero sabiendo de antemano que el western era un género en franca decadencia, y que requeriría bastante más presupuesto para conseguir unos escenarios convincentes, decidió convertir a los indios en pandilleros y a los sheriffs en policías de una ciudad americana en la época "actual" (1976, año de producción del filme). Carpenter escribe el guión, dirige, produce, compone la música (una de las melodías más pegadizas y obsesionantes de su carrera como director) y ademas, monta el filme con el seudónimo de John T Chance (nombre de un personaje interpretado por John Wayne).
El filme comienza siguiendo las andanzas de una pandilla "Trueno callejero". Seis de sus miembros son acribillados en una operación policial. Las autoridades advierten que se esperan represalias por parte de los compañeros de los fallecidos. Así, estos hacen un pacto de sangre para devolver todo el daño que se les ha causado, para vengarse hasta la muerte de ser necesario.
Asistimos entonces al primer día como policía del agente Ethan Bishop, a quien le han dado un primer encargo poco importante: la comisaría del distrito 13, Anderson, tras décadas de leal servicio, ha sido clausurada y trasladada a otro edificio más moderno. Bishop tendrá que supervisar el traslado de las pocas cosas que quedan allí, junto con una mujer policía, Leigh (Laurie Zimmer) y una secretaria. En primera instancia, un encargo rutinaria de ninguna importancia. Las cosas comienzan a complicarse: por una parte, una serie de presos son trasladados a una cárcel para condenados a muerte, entre ellos, el célebre y carismático Napoleon Wilson (Darwin Joston) pero uno de los presos está gravemente enfermo, y tendrán que hacer pasada... en la comisaría de Anderson.

El ciudadano anónimo como potencial víctima de los pandilleros

Por otra parte, los pandilleros asesinan a un heladero y a una niña que acudía a comprar un helado (impresionante escena) el padre de esta, completamente enloquecido, se hace con un arma y dispara contra varios de los jóvenes, que le persiguen enloquecidamente. El padre se refugia en la comisaría, donde el guardián de Wilson y los otros Starker (Charles Cyphers) trata de encontrar un médico. Los pandilleros cortarán la luz y el teléfono, y asesinarán a Starker y a varios de sus presos. Wilson y su compañero Wells (Tony Burton) se salvan, y son encerrados mientras Bishop y Leigh se hacen consciente de la situación. Los pandilleros exigen que se les entregue al hombre al que protegen, pero Bishop, que a pesar de ser un novato tiene un gran sentido del deber, se niega, diciendo que el hombre acudió a buscar ayuda y la recibirá mientras se la puedan dar. Se organiza un impresionante tiroteo, con varios muertos por ambos bandos, y finalmente, Bishop se da cuenta de que no sobrevivirá si no cuenta con la ayuda de Wilson y Wells... los cuatro formarán un grupo formidable en un intento de sobrevivir al asedio mientras dan con un modo de salir del encierro...
Asalto a la comisaría del distrito 13 ha sido comparada tanto con el western que medio remakea, Rio Bravo, como con otras películas de temática similar: La noche de los muertos vivientes, Perros de paja... films en los que unas cuantas personas quedan encerradas en una casa, agredidos por una amenaza exterior, con pocos medios para defenderse y con algunos problemas internos. Ellos solo tienen un rifle y dos pistolas, y para hacer frente a la batida final, se valdrán tan solo de un arma con tres balas (momento mítico) mientras que los pandilleros parecen no tener fin, inquietantes (se nos muestran numerosos entre las sombras, sin que les veamos nunca el rostro) y con recursos ilimitados. Una situación al límite, marcada todavía más por la oscura fotografía de Douglas Kanpp, creando una sensación asfixiante muy conseguida. La dirección de Carpenter es firme, pese a ser casi un novato en esas lides, y ya he mencionado la desasosegante banda sonora...

Luchando hasta el último momento

Respecto a los acotres, Tony Burton siguión haciendo cine, Darwin Joston intervino en alguna peli más de Carpenter como secundario, antes de su fallecimiento prematuro, pero el caso mas sangrante es el de Laurie Zimmer, que interpreta a la mujer policía Leigh. Al parecer, este fue su único film comercial, lo cual resulta una pena, pues apuntaba maneras. Antes solo había hecho una película francesa underground, cuya directora la escogió a ella porque eran físicamente idénticas. Años después, esta directora intentó encontrar a su antigua "doble" haciendo repartir folletos con su foto por diversas ciudades, e incluso rodó un documental "¿Donde está Laurie Zimmer?" pero la actriz sigue desaparecida.
La película es todo un rosario de escenas míticas: desde los pandilleros circulando en coche y apuntando con sus armas a los ciudadanos al asesinato, frío, cruel e indiferente de una niña que va a comprar un helado, los posteriores tiroteos, la personalidad del gran Napoleon Wilson (el primer antihéroe carpenteriano, noble antecesor de gentuza como Serpiente Plissken) un hombre muy peligroso que ha sido calificado de asesino de masas y va a ser ejecutado por ello. Wilson tiene una actitud cínica y sarcástica hacia la vida, es "encantador" segun le describe con sorna su compañero Wells, se pasa toda la película pidiendo un cigarrillo y flirteando con Leigh (la cual no es precisamente indiferente a sus indirectas) y cuando las cosas se ponen feas para "los buenos" no duda en convertirse en un poderoso aliado para Bishop, combatiendo al enemigo con toda su astucia sin que en ningún momento aflore en él una vena sádica o perversa. Al final, después de lo acontecido, se ha forjado entre los dos hombres una camaradería indestructible, y es Napoleon Wilson a quien Bishop considera su compañero, y no los otros hombres que llevan placas como él. Al igual que en otras películas como "Vampiros" la amistad puede surgir en el lugar y la situación más inesperada, y convertirse en lo más importante para aquellos que hacen gala de ella.
Oscura, fría, cautivante, "Asalto a la comisaría del distrito 13" puede considerarse sin ningún pudor como la primera obra maestra de su director, pese a que en su estreno en cines de EEUU fue recogida con mucha frialdad, y bastante despreciada por la crítica. Pero cuando Carpenter ya andaba metido en la producción de "La noche de Halloween" la película fue estrenada en el Festival de Londres, donde causó verdadera sensación, hasta el punto en que varios críticos de cine norteamericanos rectificaron sus palabras, alabando el film. Antes de su estreno, se barajaron los títulos de "The Siege" y "The Anderson Alamo" y fue un distribuidor quien finalmente la bautizó como todos la conocemos.
Hace unos años se realizó un remake, completamente carente del nervio y de la ambiguedad moral de esta. Nada a tomar en cuenta. La original es un verdadero clásico, y son muchos los que la tienen como su película preferida de su director, pese a que este tiene películas mucho más logradas.

1 comentario:

Carlos dijo...

Interesante texto para una película sumamente suculenta.

Tienes respuesta a tu mensaje donde ya sabes....